“Con él te duele el corazón , conmigo te duelen los pies”

El título forma parte de una canción pegadiza actualmente que los adolescentes con los que trabajo cantan cuando están entrenando últimamente, al final se pega y acabas tú también cantando o todo el área de psicología. Cuando les pregunto sobre el significado de este estribillo, no tienen dudas de lo que significa. “Con el sufres y conmigo te diviertes”. Cuando les pregunto a qué les suena eso y que tendría que ver con el deporte comentan que mucho, lo relacionan con los diferentes tipos de entrenador, o con el mismo entrenador en diferentes puntos de la temporada, ya que con tu entrenador puedes tener una relación intensa de “amor-odio”, puedes acabar muy cansado de un entrenamiento, te pueden doler los pies, los brazos y hasta el alma de cansancio, me puedes gritar porque crees que no te oigo o me distraigo fácilmente, pero siempre piden una cosa simple,  “trátame bién”, respétame aunque no te guste lo que hago, tengo derecho a equivocarme, a cambiar de idea, a despistarme, a ser un caos a veces…sin insultos, sin decirme que no valgo para nada, sin compárarme con los demás, sin dejar de hacerme caso porque estoy lesionado, o ya no soy tan bueno como antes….no hagas que “me duela el corazón”, porque con las agujetas podemos pero con el corazón…..

Buena reflexión de los deportistas adolescentes….¿verdad? ¡cada día aprendo más!

Si eres entrenador..reflexiona sobre tus puntos fuertes y aquellos a mejorar, trata a tus deportistas como personitas en proyección, busca tu equilibrio personal…si no, ellos lo notarán.

Si eres deportista y te duele el corazón y no los pies, habla con tus padres y con tu entrenador, te ayudarán. 

Sandra Tabasco

Dando “La Chapa” o ¿Medallitis aguda?

Este texto está escrito por mi compañero Alejandro Durán Lisbona, psicólogo del grupo alevín de la FMN. Esta dirigido principalmente a esta categoría, ¿ pero crees que es válido para otras? Te invito a que lo leas y lo valores tú mismo.

        En psicología del deporte, se tratan diversos temas a lo largo de una temporada: la ansiedad competitiva, la atención y concentración, el control de las emociones… Todos ellos son muy interesantes y necesarios a la hora de trabajar con el deportista, para ayudarlo a que mejore su rendimiento y a que disfrute con su práctica. Pero hay otros asuntos que se tratan con menos frecuencia y que también son importantes, sobre todo cuando hablamos de deporte base o de tecnificación. El que nos ocupa hoy se conoce popularmente como «Medallitis Aguditis»: algo que sucede en muchos campeonatos, partidos, competiciones, etc…, y que suele pasar desapercibido.

Pero, ¿qué es la «Medallitis Aguditis»? ¿Qué síntomas presenta y por qué debería importarnos e importar a los deportistas? Veámoslo con dos ejemplos:

             Ejemplo 1: Pepita Pérez, nadadora de 12 años (aunque podría ser futbolista, saltadora, tenista…). Pongamos que afronta su primer campeonato de España con las habituales sensaciones de nervios, tensión, expectativas, «tengo que» hacerlo bien, mucha gente en las gradas, más nervios, presión. … Pepita se sube al poyete, se prepara y salta al agua. Nada como nunca; parece que volase sobre el agua. Se encuentra cómoda, a pesar de ser una competición apretada. Sigue nadando, llega al último volteo (que le sale muy bien), afronta el último largo y nada, nada, nada… ¡Y llega la primera! La grada estalla en aplausos. Sus compañeros la ovacionan y escucha su nombre coreado por el público. Pepita es la nadadora más contenta de la piscina. Al finalizar la competición, se sube al pódium y recoge su primera medalla de oro (que pesa bastante, por cierto). Todo el mundo aplaude. A la salida de la piscina, su entrenador le pide que se haga una foto con él mordiendo la «chapa» (a lo Rafa Nadal), sus padres se hacen otra foto con ella (mordiendo la medalla también) e incluso su club publica un titular a las redes sociales: «Pepita Pérez, oro en el campeonato de España. ¡Enhorabuena!». Ese día, come con su familia en el Burger, porque hay que celebrarlo. ¡No todos los días se gana un campeonato de España!

         Ejemplo 2: La misma protagonista: nadadora de 12 años. Afronta su primer campeonato de España. Experimenta los mismos nervios, la misma tensión, las mismas expectativas y presiones. Siente malestar en el estómago, pero hay que nadar. Pepita se sube al poyete, se prepara… y salta. Al entrar en el agua se le descolocan un poco las gafas, aunque puede seguir nadando. No va todo lo rápido que esperaba. Las gafas le molestan, pero hace todo lo que puede y se coloca en tercera posición. Afronta el último volteo, y se impulsa un poco lejos de la pared, aunque consigue salvarlo bien. A falta de los últimos 20 metros se encuentra cansada, le pesan los brazos… «¡Último esfuerzo, venga, a darlo todo!», se repite Pepita. Ya va cuarta. Llega el sprint final… y acaba en quinto lugar. Se siente exhausta. Todo el mundo aplaude, pero no es a ella (excepto sus padres y compañeros, evidentemente). Las sensaciones de Pepita no son buenas. Su entrenador le dice las cosas que podría haber hecho mejor, aunque ella ya las sabe. Al finalizar la competición, se va al vestuario a cambiar, sale del polideportivo y sus padres le reciben con media sonrisa. «Vamos, que lo has hecho muy bien, aunque te ha faltado…». No hay fotos. No hay «chapa». Y, por supuesto, tampoco hay Burger, porque no hay nada que celebrar.

 

Estos dos casos, que quizá sean los «extremos», ejemplifican lo que sucede muchas veces en las competiciones. Al deportista que gana, o que mejora su marca personal, se le presta atención, se le aplaude, se le sonríe, se le sacan fotos, se le da una medalla e incluso se publican sus tiempos en las redes. Quien no gana, o no mejora marcas, porque, simplemente, ha tenido un día o una competición peor (recordemos que NADIE COMPITE SIEMPRE BIEN), no suele tener tantas sonrisas, ni tantas fotos, y, por supuesto, no suele tener medallas ni publicaciones por parte de su club.

Esto, que parece obvio, suele pasarse por alto, sobre todo cuando hablamos de deportistas jóvenes. ¿Qué mensaje pueden captar quienes comienzan en un deporte siendo niños, si se les hace fotos, se los felicita o se los reconoce solo cuando ganan? Pues que, quizá, solo vale ganar. Solo ERES BUENO cuando ganas o cuando te superas; y, si no, no lo eres. De manera que, poco a poco, partido tras partido, prueba tras prueba, eso va aumentando su presión y sus nervios. «Es que si no me hago la mínima…», «TENGO QUE ganar porque…». En consecuencia, al final, puede generar malestar en el niño, porque SI NO GANO, NO SOY BUENO.

Pero no todo son malas noticias: muchos padres, entrenadores y clubes, se dan cuenta de que el esfuerzo y disfrutar del deporte tienen la misma importancia que los resultados; algo que, al final, se transmite. Con ello, casi sin darnos cuenta, fomentamos que nuestros deportistas, nuestros hijos, se lo pasen bien, ganen o pierdan, porque saben que se han esforzado y que, en el fondo, eso es lo que cuenta; que cuando salgan del terreno de juego, de la piscina, de la pista…, van a tener la misma atención por parte de su entrenador, de sus padres y de su club. Esto, al final, hace que afronten el deporte con una sonrisa; es decir, que sean FELICES practicando su actividad. Por otra parte,también hace más manejables los temidos nervios, la presión…, con lo que conseguimos deportistas (y niños) MAS CONTENTOS, MAS MOTIVADOS Y MENOS PRESIONADOS.

No parece tarea fácil conseguirlo, sin duda, ya que intervienen muchos factores, pero ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestros jóvenes a disfrutar con su deporte, desde cada ámbito del sistema?

Si eres entrenador… Eres quien mejor conoce la faceta deportiva del niño, con qué se pone nervioso, qué le cuesta más, cómo reacciona ante una mala jugada o una mala prueba… Es muy importante destacar el ESFUERZO que ha hecho en cada prueba, y que lo ha hecho lo mejor que ha podido, haya ganado o no. No todos los días se bajan marcas ni se gana al contrario, pero todos los días sí se esfuerzan y dan lo mejor de sí mismos para intentarlo, y eso es lo que, al final, los hace MEJORAR. Y si hay ronda de fotos, mejor que sea con todos, tengan «chapa» o no, hayan ganado el partido o no. De esta manera, todos se sentirán REFORZADOS, independientemente del resultado de la prueba, y, además, mejoraremos el CLIMA DEL EQUIPO (incluso en deportes «individuales», entrenamos todos los días en equipo).

 Si eres Padre o Madre... Sí, con mayúsculas, porque para el deportista tú eres su mayor referente. Cuando mira a la grada quiere verte SONRIENDO y ANIMANDO, y le gusta saber que, pase lo que pase, lo haga bien o no tan bien, vas a abrazarlo cuando salga y vas a decirle lo orgulloso/a que te sientes de él por haberse esforzado y haberlo hecho lo mejor posible. Y que, aunque no haya sido su mejor partido o prueba, va a haber Burger (si lo habíamos pactado antes, claro).

Si eres un club o federación... También puedes poner de tu parte para mejorar el bienestar de tus deportistas. Por ejemplo, colgar noticias de los campeonatos en las redes sociales es una gran iniciativa: mejora la motivación del jugador y hace más visible al club, pero tenemos que intentar centrar la atención en los aspectos positivos de TODOS nuestros deportistas, en TODOS los campeonatos, hayan tenido buenos resultados o no. En definitiva, hay que resaltar todas aquellas facetas de nuestros jugadores y jugadoras (esfuerzo, actitud, perseverancia…) que no siempre tienen que ir acompañadas por un buen resultado en la competición. Y, si no ha sido su mejor día, que también se sienta valorado por su club ayudará a reforzar su confianza y a sentirse más orgulloso de pertenecer a él. Y es que, al final, TODOS EDUCAMOS. Por lo tanto, mejorar su bienestar debería ser uno de nuestros principales objetivos.

¿Entonces, queremos «dar la chapa» a nuestros deportistas?

Alejandro Durán Lisbona. Psicólogo del deporte y Psicoterapeuta

‪#‎NATACIÓN‬ ABSOLUTA; OPEN DE SABADELL

‪#‎NATACIÓN‬ ABSOLUTA; OPEN DE SABADELL
Por fin llegó el momento que muchos nadadores absolutos y de edades han estado esperando,” el gran momento para hacerse mínimas, para demostrar a todo el mundo lo que hemos entrenado, lo que valemos y lo que podemos llegar a conseguir”. Antes de seguir leyendo, párate a pensar aquellas cosas que has mejorado, tu esfuerzo y capacidad de sacrificio diario, lo que ha hecho que sigas aprendiendo y avanzando en tu lucha por conseguir EL OBJETIVO. Párate y date cuenta de todas aquellas cosas que te hacen confiar en ti mismo. Puede ser que en algún momento dudes, que te pongas nervioso, o que te satures. Que NO CUNDA EL PÁNICO, es normal. Párate y respira,(estará prácticamente todo el mundo igual, ” todos aspiráis a conseguir una marca”). Tranquilízate, el trabajo ya esta hecho, ahora cuida los detalles, cuida como quieres estar en la cámara de salida, tu nivel de activación y desecha los comentarios que ahora mismo no te sumen. Habla con tu entrenador y simplemente, NADA como tu sabes, lucha la prueba hasta el final, confía en tu trabajo y en las cosas que te dan seguridad.
Solo demuestrate a ti mismo ( a los demás ya se lo has demostrado con todo tu esfuerzo y constancia), lo que eres capaz o al menos inténtalo con todas tus fuerzas. El ingrediente principal es que DISFRUTES del momento, y que afrontes la situación con valentía ( y si no..disimula), es una competición más pero con un objetivo más ambicioso..así que vamos a ello¡¡
Anima a tus compañeros y apóyate en ellos, en tu entrenador, y en la grada/ familia que estarán allí pase lo que pase.
Mucha suerte y ¡que empiece el espectáculo!
Mientras te vere en el canal Teledeporte…..

Sandra Tabasco

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Me quedé fuera….

Si eres deportista de alto nivel alguna vez te habrás quedado “fuera” de algún sitio, una concentración, un campeonato, una beca…y como todo el mundo dice, ” Esto es deporte, el deporte es así…“.  Ya lo sabemos, pero eso no quita que cuando sucede no me lleve un tiempo asimilarlo. Cuando llevas tiempo preparando un objetivo, toda tu vida gira prácticamente en torno a ese objetivo, comes, duermes, te relacionas e incluso respiras en función de aquello que quieres conseguir. Da igual que estemos preparándonos para unos juegos olímpicos, para unos nacionales o para los de tu barrio, la sensación de frustración e impotencia que sientes es igual, o muy parecida, eres el protagonista de tu propia historia, nadie lo pasa peor que tu cuando no consigues un objetivo.

Cuando te quedas fuera tenemos que elaborar un sentimiento de pérdida, algo que queríamos y deseábamos lo hemos perdido, incluso antes de si quiera tenerlo. ¿Qué pasa entonces? en principio te quedas  en shock;  ¿que ha pasado?, no sabes como ha sucedido pero solo sabes que se acabó, que aquello por lo que te has ilusionado y esforzado durante tanto tiempo no va a pasar. Después podrás enfadarte contigo mismo, con tu entrenador, con la federación o con el mundo en general, o te pondrás triste, asumiendo lo que has perdido. Puedes estar irritable, enfadado, apático, alegre, aliviado…o todo junto y a la vez. Todo esto es normal.

No intentes creerte que ” no pasa nada”, SI PASA, cuanto más grande el objetivo y más esfuerzo y dedicación puedes tener mayor frustración, decepción..¡?¿?., pero sí es verdad que el mundo no se acabará, tu familia y tus amigos no dejarán de quererte y el techo de la instalación no se caerá. Pasará un tiempo hasta que tu cabeza empiece a asimilar lo que ha pasado y empieces a ver las cosas con un poco de distancia para poder ver que ha sucedido, en que nos hemos podido equivocar, asumir responsabilidades y consecuencias,  que tenemos que cambiar o mejorar… siempre pensando en lo que dependa de ti, y revisar objetivos, cambiarlos….y analizarás que has aprendido en todo este proceso.

¿Cuanto dura esto? Días, semanas, meses…depende de cada uno, de la capacidad para tolerar la frustración y sobreponerte, afrontar situaciones, buscar soluciones  y de la gente que te rodea y sobre todo de la importancia que tu le des.

En todo este proceso, la gente de tu alrededor,  las redes sociales, la prensa, el vecino…. harán comentarios y críticas,  algunos te servirán y otros no. Acuérdate que hacer críticas y hablar es gratis, no cuesta nada. Otra cosa es que hacemos nosotros con esas críticas y comentarios. Cada uno expresa su enfado o su tristeza de una forma diferente, pero procura no ser impulsivo y busca de que forma esas críticas puedes convertirlas en constructivas, y si no..aprende a apartar aquellas cosas que no te ayudan a sumar.

Háblalo con tu entrenador, familia, amigos…es bueno que pongas en voz alta tus pensamientos, miedos, preocupaciones, decepciones….

A partir de aquí,  a trazar un  nuevo plan de acción, nuevos objetivos personales, deportivos, académicos…

Así que si te quedas fuera de Rio 16, del Mundial, del Europeo, de la Comen, del Campeonato de España, de tu comunidad, o de la liga de tu barrio…enfádate, ponte triste, llora, pataleay vuelve a la carga, amplia objetivos y sigue luchando por lo que quieres. Pero eso sí, siéntete MUY ORGULLOSO/A por luchar hasta el final por lo que tu quieres, por esforzarte y luchar en la vida por aquello que deseas. Puede que te quedes fuera de un competición o de la Gran Competición, pero lo que estas aprendiendo  a nivel personal  te valdrá y servirá para toda tu vida, (esto último quizás ahora no lo entiendas, pero lo harás con el tiempo.)

Felicidades a todos aquellos que conseguís vuestros objetivos, y felicidades a aquellos que seguís luchando cada día por conseguirlo.

Sandra Tabasco

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Cuando aparece el ENFADO en la competición…

Estamos en una competición o entrenamiento y las cosas no salen como nosotros queremos… ¿que pasa en ese momento? ¿que pasa por nuestra cabeza? ¿y quien aparece en algunas ocasiones? Nuestro “amigo el enfado“. Muchos deportistas y entrenadores confunden el nivel de activación óptimo para competir con el enfado, la agresividad, la competitividad…. e incluso comentan que para que el deportista compita bien tiene que estar enfadado o agresivo… ¿que hay de cierto en esto?

El competir con un nivel de activación óptimo es lo  que nos va a llevar a estar físicamente y psicológicamente atentos y concentrados en la tarea, motivados o presionados, con energía o sin ella. Si este nivel de activación es más alto o bajo de lo que debería, nos llevará a un rendimiento peor y no adecuado. Es importante aprender  a gestionarlo. Cada deportista es único y exclusivo, no hay dos igual, por lo tanto los niveles de activación óptimos también lo son.

Si en la competición las cosas no van como quiero y me enfado, lo único que puedo conseguir es que mi atención se aleje de mi objetivo, y se centre en  esa emoción normal que estoy sintiendo pero que  puede llevarme a cometer más errores o incluso a comportarme de forma agresiva,  tirando o rompiendo el material, lesionarnos,  contestar a un árbitro/juez, mandar “a tomar viento fresco” a mi entrenador…etc..todo ello cosas que  harán  que el enfado crezca, y no deje de pensar en el error que he cometido y que además ya no puedo cambiar. ¿De verdad que esto puede hacerte competir mejor? Y  ¿si tengo que volver a saltar, jugar, chutar, nadar…sigo pensando en el error? ¿ o pensando en la “charla” del entrenador”?  ¿ En la ” mala suerte que he tenido“?

¿Donde crees que tienes que tener tu atención y concentración? Es importante que tanto tú como tu entrenador aprendáis a gestionar este tipo de situaciones.

¿Algunas pautas?

  • Aprende cuál es tu nivel de activación óptimo para cada prueba/ salto/ partido…etc. Aquel estado que te hace competir mejor sin perder la concentración en tu objetivo, que no te sobrestimula ni presiona, ni en cambio que te hace estar sumamente relajado. Piensa del 1 al 10 cual ha sido el nivel de activación en tus mejores competiciones justo antes de competir. Analiza esto junto a tu entrenador. Piensa que puedes hacer si estas por encima o por debajo de ese número antes de competir y que puedes hacer para ajustarlo.
  • En la competición, cada prueba, cada salto, cada figura es único. Cuando acabes cada uno de ellos, has acabado. Escucha las instrucciones o correcciones de tu entrenador y ya esta, suelta la emoción que sientes, enfado, alegría…. Tanto si ha salido bien como no tan bien, céntrate en el siguiente. Invierte el tiempo en lo próximo que tienes que hacer.
  • Deja el análisis de cada error para el final de la competición, o incluso para cuando acabe la competición, no alimentes la frustración, acepta que este no es el momento para analizarlo. Ya habrá tiempo después.
  • Si aparece el enfado, gestionalo. Coge aire y respira profundamente, aparta los pensamientos negativos y convierte en positiva esta situación, ¿cómo? pues  centrándote en lo que tienes que hacer a continuación; dirige la atención a las siguientes pruebas, a tu rutina de competición, y a tu objetivo.
  • Si al final de la competición no has sido capaz de gestionar esta situación, analiza que podrías haber hecho, y si te vuelve a pasar que podrías hacer. Con esta experiencia podemos aprender.

Si eres entrenador: 

  • Intenta ayudar a tu deportista a gestionar sus emociones en la competición y en el entrenamiento, para que sea capaz de hacerlo en competición tendrá que aprender también hacerlo en el entrenamiento.
  • Aprende tu también a gestionar tus emociones en competición y entrenamiento, esto te ayudará a tí y a tu deportista. Tu deportista te ve, te escucha, y hace lo que le dices en competición. Si tu te enfadas..¿ como le vas a ayudar?
  • No contribuyas a aumentar el enfado o aquel estado emocional que pueda hacer que tu deportista rinda peor y en consecuencia se aleje de sus objetivos. Valora cuando es el mejor momento para señalar lo que no ha hecho tan bien y las consecuencias que puede tener en la siguiente prueba.

 

Nadie dijo que fuera fácil…es un reto. ¿Lo intentas?

Sandra Tabasco.

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Manuela siempre quiere ganar…

Manuela lo hace todo bien siempre, siempre gana, siempre saca buenas notas, …¿pero se lo pasa bien? ¿ y que pasa el día que alguien la gana? ¿Que puede hacer Manuela?

Aquí hay un adelanto en forma de trailer del cuento de Manuela siempre quiere ganar:

 

  https://www.facebook.com/video/video.php?v=10153852689734732

Esperamos que os guste..

Proximamente:..el cuento completo.

Texto y guión: Sandra Tabasco Carretero

Ilustraciones: Luz María Tabasco Carretero

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