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Dando “La Chapa” o ¿Medallitis aguda?

Este texto está escrito por mi compañero Alejandro Durán Lisbona, psicólogo del grupo alevín de la FMN. Esta dirigido principalmente a esta categoría, ¿ pero crees que es válido para otras? Te invito a que lo leas y lo valores tú mismo.

        En psicología del deporte, se tratan diversos temas a lo largo de una temporada: la ansiedad competitiva, la atención y concentración, el control de las emociones… Todos ellos son muy interesantes y necesarios a la hora de trabajar con el deportista, para ayudarlo a que mejore su rendimiento y a que disfrute con su práctica. Pero hay otros asuntos que se tratan con menos frecuencia y que también son importantes, sobre todo cuando hablamos de deporte base o de tecnificación. El que nos ocupa hoy se conoce popularmente como «Medallitis Aguditis»: algo que sucede en muchos campeonatos, partidos, competiciones, etc…, y que suele pasar desapercibido.

Pero, ¿qué es la «Medallitis Aguditis»? ¿Qué síntomas presenta y por qué debería importarnos e importar a los deportistas? Veámoslo con dos ejemplos:

             Ejemplo 1: Pepita Pérez, nadadora de 12 años (aunque podría ser futbolista, saltadora, tenista…). Pongamos que afronta su primer campeonato de España con las habituales sensaciones de nervios, tensión, expectativas, «tengo que» hacerlo bien, mucha gente en las gradas, más nervios, presión. … Pepita se sube al poyete, se prepara y salta al agua. Nada como nunca; parece que volase sobre el agua. Se encuentra cómoda, a pesar de ser una competición apretada. Sigue nadando, llega al último volteo (que le sale muy bien), afronta el último largo y nada, nada, nada… ¡Y llega la primera! La grada estalla en aplausos. Sus compañeros la ovacionan y escucha su nombre coreado por el público. Pepita es la nadadora más contenta de la piscina. Al finalizar la competición, se sube al pódium y recoge su primera medalla de oro (que pesa bastante, por cierto). Todo el mundo aplaude. A la salida de la piscina, su entrenador le pide que se haga una foto con él mordiendo la «chapa» (a lo Rafa Nadal), sus padres se hacen otra foto con ella (mordiendo la medalla también) e incluso su club publica un titular a las redes sociales: «Pepita Pérez, oro en el campeonato de España. ¡Enhorabuena!». Ese día, come con su familia en el Burger, porque hay que celebrarlo. ¡No todos los días se gana un campeonato de España!

         Ejemplo 2: La misma protagonista: nadadora de 12 años. Afronta su primer campeonato de España. Experimenta los mismos nervios, la misma tensión, las mismas expectativas y presiones. Siente malestar en el estómago, pero hay que nadar. Pepita se sube al poyete, se prepara… y salta. Al entrar en el agua se le descolocan un poco las gafas, aunque puede seguir nadando. No va todo lo rápido que esperaba. Las gafas le molestan, pero hace todo lo que puede y se coloca en tercera posición. Afronta el último volteo, y se impulsa un poco lejos de la pared, aunque consigue salvarlo bien. A falta de los últimos 20 metros se encuentra cansada, le pesan los brazos… «¡Último esfuerzo, venga, a darlo todo!», se repite Pepita. Ya va cuarta. Llega el sprint final… y acaba en quinto lugar. Se siente exhausta. Todo el mundo aplaude, pero no es a ella (excepto sus padres y compañeros, evidentemente). Las sensaciones de Pepita no son buenas. Su entrenador le dice las cosas que podría haber hecho mejor, aunque ella ya las sabe. Al finalizar la competición, se va al vestuario a cambiar, sale del polideportivo y sus padres le reciben con media sonrisa. «Vamos, que lo has hecho muy bien, aunque te ha faltado…». No hay fotos. No hay «chapa». Y, por supuesto, tampoco hay Burger, porque no hay nada que celebrar.

 

Estos dos casos, que quizá sean los «extremos», ejemplifican lo que sucede muchas veces en las competiciones. Al deportista que gana, o que mejora su marca personal, se le presta atención, se le aplaude, se le sonríe, se le sacan fotos, se le da una medalla e incluso se publican sus tiempos en las redes. Quien no gana, o no mejora marcas, porque, simplemente, ha tenido un día o una competición peor (recordemos que NADIE COMPITE SIEMPRE BIEN), no suele tener tantas sonrisas, ni tantas fotos, y, por supuesto, no suele tener medallas ni publicaciones por parte de su club.

Esto, que parece obvio, suele pasarse por alto, sobre todo cuando hablamos de deportistas jóvenes. ¿Qué mensaje pueden captar quienes comienzan en un deporte siendo niños, si se les hace fotos, se los felicita o se los reconoce solo cuando ganan? Pues que, quizá, solo vale ganar. Solo ERES BUENO cuando ganas o cuando te superas; y, si no, no lo eres. De manera que, poco a poco, partido tras partido, prueba tras prueba, eso va aumentando su presión y sus nervios. «Es que si no me hago la mínima…», «TENGO QUE ganar porque…». En consecuencia, al final, puede generar malestar en el niño, porque SI NO GANO, NO SOY BUENO.

Pero no todo son malas noticias: muchos padres, entrenadores y clubes, se dan cuenta de que el esfuerzo y disfrutar del deporte tienen la misma importancia que los resultados; algo que, al final, se transmite. Con ello, casi sin darnos cuenta, fomentamos que nuestros deportistas, nuestros hijos, se lo pasen bien, ganen o pierdan, porque saben que se han esforzado y que, en el fondo, eso es lo que cuenta; que cuando salgan del terreno de juego, de la piscina, de la pista…, van a tener la misma atención por parte de su entrenador, de sus padres y de su club. Esto, al final, hace que afronten el deporte con una sonrisa; es decir, que sean FELICES practicando su actividad. Por otra parte,también hace más manejables los temidos nervios, la presión…, con lo que conseguimos deportistas (y niños) MAS CONTENTOS, MAS MOTIVADOS Y MENOS PRESIONADOS.

No parece tarea fácil conseguirlo, sin duda, ya que intervienen muchos factores, pero ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestros jóvenes a disfrutar con su deporte, desde cada ámbito del sistema?

Si eres entrenador… Eres quien mejor conoce la faceta deportiva del niño, con qué se pone nervioso, qué le cuesta más, cómo reacciona ante una mala jugada o una mala prueba… Es muy importante destacar el ESFUERZO que ha hecho en cada prueba, y que lo ha hecho lo mejor que ha podido, haya ganado o no. No todos los días se bajan marcas ni se gana al contrario, pero todos los días sí se esfuerzan y dan lo mejor de sí mismos para intentarlo, y eso es lo que, al final, los hace MEJORAR. Y si hay ronda de fotos, mejor que sea con todos, tengan «chapa» o no, hayan ganado el partido o no. De esta manera, todos se sentirán REFORZADOS, independientemente del resultado de la prueba, y, además, mejoraremos el CLIMA DEL EQUIPO (incluso en deportes «individuales», entrenamos todos los días en equipo).

 Si eres Padre o Madre... Sí, con mayúsculas, porque para el deportista tú eres su mayor referente. Cuando mira a la grada quiere verte SONRIENDO y ANIMANDO, y le gusta saber que, pase lo que pase, lo haga bien o no tan bien, vas a abrazarlo cuando salga y vas a decirle lo orgulloso/a que te sientes de él por haberse esforzado y haberlo hecho lo mejor posible. Y que, aunque no haya sido su mejor partido o prueba, va a haber Burger (si lo habíamos pactado antes, claro).

Si eres un club o federación... También puedes poner de tu parte para mejorar el bienestar de tus deportistas. Por ejemplo, colgar noticias de los campeonatos en las redes sociales es una gran iniciativa: mejora la motivación del jugador y hace más visible al club, pero tenemos que intentar centrar la atención en los aspectos positivos de TODOS nuestros deportistas, en TODOS los campeonatos, hayan tenido buenos resultados o no. En definitiva, hay que resaltar todas aquellas facetas de nuestros jugadores y jugadoras (esfuerzo, actitud, perseverancia…) que no siempre tienen que ir acompañadas por un buen resultado en la competición. Y, si no ha sido su mejor día, que también se sienta valorado por su club ayudará a reforzar su confianza y a sentirse más orgulloso de pertenecer a él. Y es que, al final, TODOS EDUCAMOS. Por lo tanto, mejorar su bienestar debería ser uno de nuestros principales objetivos.

¿Entonces, queremos «dar la chapa» a nuestros deportistas?

Alejandro Durán Lisbona. Psicólogo del deporte y Psicoterapeuta

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