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Cuando aparece el ENFADO en la competición…

Estamos en una competición o entrenamiento y las cosas no salen como nosotros queremos… ¿que pasa en ese momento? ¿que pasa por nuestra cabeza? ¿y quien aparece en algunas ocasiones? Nuestro “amigo el enfado“. Muchos deportistas y entrenadores confunden el nivel de activación óptimo para competir con el enfado, la agresividad, la competitividad…. e incluso comentan que para que el deportista compita bien tiene que estar enfadado o agresivo… ¿que hay de cierto en esto?

El competir con un nivel de activación óptimo es lo  que nos va a llevar a estar físicamente y psicológicamente atentos y concentrados en la tarea, motivados o presionados, con energía o sin ella. Si este nivel de activación es más alto o bajo de lo que debería, nos llevará a un rendimiento peor y no adecuado. Es importante aprender  a gestionarlo. Cada deportista es único y exclusivo, no hay dos igual, por lo tanto los niveles de activación óptimos también lo son.

Si en la competición las cosas no van como quiero y me enfado, lo único que puedo conseguir es que mi atención se aleje de mi objetivo, y se centre en  esa emoción normal que estoy sintiendo pero que  puede llevarme a cometer más errores o incluso a comportarme de forma agresiva,  tirando o rompiendo el material, lesionarnos,  contestar a un árbitro/juez, mandar “a tomar viento fresco” a mi entrenador…etc..todo ello cosas que  harán  que el enfado crezca, y no deje de pensar en el error que he cometido y que además ya no puedo cambiar. ¿De verdad que esto puede hacerte competir mejor? Y  ¿si tengo que volver a saltar, jugar, chutar, nadar…sigo pensando en el error? ¿ o pensando en la “charla” del entrenador”?  ¿ En la ” mala suerte que he tenido“?

¿Donde crees que tienes que tener tu atención y concentración? Es importante que tanto tú como tu entrenador aprendáis a gestionar este tipo de situaciones.

¿Algunas pautas?

  • Aprende cuál es tu nivel de activación óptimo para cada prueba/ salto/ partido…etc. Aquel estado que te hace competir mejor sin perder la concentración en tu objetivo, que no te sobrestimula ni presiona, ni en cambio que te hace estar sumamente relajado. Piensa del 1 al 10 cual ha sido el nivel de activación en tus mejores competiciones justo antes de competir. Analiza esto junto a tu entrenador. Piensa que puedes hacer si estas por encima o por debajo de ese número antes de competir y que puedes hacer para ajustarlo.
  • En la competición, cada prueba, cada salto, cada figura es único. Cuando acabes cada uno de ellos, has acabado. Escucha las instrucciones o correcciones de tu entrenador y ya esta, suelta la emoción que sientes, enfado, alegría…. Tanto si ha salido bien como no tan bien, céntrate en el siguiente. Invierte el tiempo en lo próximo que tienes que hacer.
  • Deja el análisis de cada error para el final de la competición, o incluso para cuando acabe la competición, no alimentes la frustración, acepta que este no es el momento para analizarlo. Ya habrá tiempo después.
  • Si aparece el enfado, gestionalo. Coge aire y respira profundamente, aparta los pensamientos negativos y convierte en positiva esta situación, ¿cómo? pues  centrándote en lo que tienes que hacer a continuación; dirige la atención a las siguientes pruebas, a tu rutina de competición, y a tu objetivo.
  • Si al final de la competición no has sido capaz de gestionar esta situación, analiza que podrías haber hecho, y si te vuelve a pasar que podrías hacer. Con esta experiencia podemos aprender.

Si eres entrenador: 

  • Intenta ayudar a tu deportista a gestionar sus emociones en la competición y en el entrenamiento, para que sea capaz de hacerlo en competición tendrá que aprender también hacerlo en el entrenamiento.
  • Aprende tu también a gestionar tus emociones en competición y entrenamiento, esto te ayudará a tí y a tu deportista. Tu deportista te ve, te escucha, y hace lo que le dices en competición. Si tu te enfadas..¿ como le vas a ayudar?
  • No contribuyas a aumentar el enfado o aquel estado emocional que pueda hacer que tu deportista rinda peor y en consecuencia se aleje de sus objetivos. Valora cuando es el mejor momento para señalar lo que no ha hecho tan bien y las consecuencias que puede tener en la siguiente prueba.

 

Nadie dijo que fuera fácil…es un reto. ¿Lo intentas?

Sandra Tabasco.

http://www.stpsicologia.es

 

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